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Ventajas y peligros de la accesibilidad

La Web se ha convertido en el medio donde el conocimiento de la humanidad se comparte de forma más global, accesible y efectiva. Muchos defendemos la neutralidad de Internet pero hay otros peligros que rodean a la Web.

La accesibilidad en la Web

En el principio la Web era principalmente texto y enlaces. Esto limitaba los problemas de accesibilidad a ciertos perfiles de discapacidad fácilmente superables con un equipo informático adaptado que permitiese el acceso al texto. Con el tiempo aparecieron imágenes, formularios y otros elementos visuales para proporcionar mayor vistosidad al contenido. Posteriormente aparecieron vídeos, sonido, contenidos dinámicos y tecnologías externas al propio HTML como Javascript, Flash y Applets Java. Todas estas mejoras beneficiaron a la mayoría de usuarios de Internet pero provocó la aparición de multitud de barreras de accesibilidad.

El W3C observó que existía un total desconocimiento de las necesidades de las personas con discapacidad en la Web y que no existían criterios que permitiesen a los creadores de contenidos satisfacer estas necesidades. De todo esto surge la WAI (Web Accessibility Initiative) que busca proporcionar criterios y técnicas para que la Web sea accesible y evitar la tendencia de que por cada nueva tecnología o característica que aparezca en la Web se creen nuevas barreras de accesibilidad.

Aunque esta tendencia de nuevas barreras por cada nueva tecnología aún persiste en nuestros días hay que reconocer que gracias a la WAI, los usuarios y la progresiva concienciación global de los usuarios de Internet hoy podemos disfrutar de una Web más inclusiva, aunque aún no es suficiente.

Las pautas y técnicas ofrecidas por la WAI permitió a los desarrolladores de productos de apoyo definir un modelo más claro sobre cómo acceder a los contenidos de una página web y cómo acceder a los servicios y funciones ofrecidos en ella. También permitió avanzar en formatos y estándares y definir marcos legales para comprender el concepto de una página web accesible para que legisladores, diseñadores y fabricantes de tecnología tuviesen un mismo punto de partida.

La realidad de la accesibilidad legal

Muchos gobiernos han definido y están definiendo hoy día sus marcos legales para la Web a partir de los criterios indicados por la WAI. Aunque esto sea satisfactorio en muchos casos es cierto que el utilizar los criterios definidos por la WAI no garantizan una página web accesible ya que, como todo en la vida, cualquier elemento tiene un uso correcto y muchos incorrectos. Además, aunque la WAI ha ido actualizando sus criterios y técnicas las leyes suelen ir siempre por detrás por lo que encontramos que muchas leyes definen requisitos de accesibilidad para la Web con criterios concebidos hace más de 14 años. Pero lo importante de estas leyes es que apoyan los estándares por encima de soluciones específicas y describen las necesidades de diversos perfiles de discapacidad para acceder a los distintos contenidos definiendo el concepto de web accesible para todos.

Todo esto hace pensar que la ley es insuficiente para garantizar la accesibilidad real en la Web. Pero debemos entender que las leyes son necesarias como incentivo para los creadores de contenidos que hacen bien su trabajo y como herramienta para obligar a empresas y organismos para crear páginas de forma responsable.

Guetos digitales

Las empresas, los organismos, los diseñadores y los responsables de muchos sitios web al conocer el hecho de que sus páginas web no son accesibles optan por crear un sitio web alternativo al que llaman versión accesible. Un sitio web con pocas o ninguna imagen, con pocas o ninguna función de la llamada Web 2.0 y que suele ser actualizada más tarde que la versión oficial o, en algunos casos, olvidada por los propios creadores. Esta versión accesible, creada por aquellos que confunden la accesibilidad de la Web por algo visualmente feo, dedicado a aquellos que la sociedad ha olvidado por sus necesidades especiales y que, por tanto, es algo que también se puede olvidar. La versión accesible de un sitio web es un lugar virtual donde confinar a aquellos que no cumplen esos requisitos físicos, sensoriales o cognitivos necesarios para acceder al sitio oficial. Aquellos que deben ser ovlidados en un patio trasero para que no molesten a los que visitan al sitio oficial y, además, deben estar agradecidos por ofrecerles este gueto donde acceder a las migajas de contenidos y servicios de esa página web.

Esta versión accesible es confundida por estos creadores con el concepto de alternativa. En lugar de ofrecer una alternativa a las imágenes, sonidos y tecnologías no compatibles con la accesibilidad se opta por dar un camino alternativo al contenido, un camino más oscuro, más feo, más limitado y más discriminatorio.

Soluciones específicas

Algunos fabricantes y desarrolladores relacionados con la accesibilidad han creado productos de apoyo y servicios específicos para satisfacer las necesidades de unos pocos perfiles de discapacidad para proporcionar un método de comunicación entre el usuario y el dispositivo compatible con las necesidades del usuario.

En el caso de barreras de accesibilidad al hardware o al software, como pueden ser lectores de pantalla, magnificadores, teclados adaptados o virtuales, reconocedores del habla o apuntadores; su objetivo es dar un acceso general a los contenidos y funciones de un dispositivo informático. Estas soluciones, en muchos casos, son tan específicas para el perfil de discapacidad que su uso provoca la aparición de barreras de accesibilidad para aquellas personas que no posean dicho perfil de discapacidad. Por ejemplo existen lectores de pantalla que desactivan el funcionamiento habitual del teclado o ratón, muchas personas sin discapacidad visual se sienten incapaces de utilizar un equipo informático cuya pantalla muestra una porción mínima de la pantalla de forma aumentada.

La Web se ha entendido como un nuevo medio de actividad virtual. Esto ha provocado que algunos fabricantes hayan decidido ignorar la presencia de estos productos de apoyo para el hardware y el software y, en su lugar, crear aplicaciones web o navegadores web que satisfagan las necesidades de algunos perfiles de discapacidad. Ejemplos como navegadores web para niños autistas, como ZacBrowser, o personas ciegas como el IBM home page reader han demostrado ser soluciones que dan un acceso parcial a los contenidos y funciones que ofrece una web completa.

Otras soluciones como Web anywhere, ReadSpeak o Inclusite consisten en una aplicación Java, Flash u otra tecnología similar que proporcionan un método de acceso alternativo a los contenidos y funcionalidades de una web.

En el caso de Readspeak se confunde accesibilidad con mejor experiencia del usuario ya que el servicio consiste en una función para que el navegador nos lea la página web que estamos visitando por si no nos apetece hacerlo ya que una persona ciega que haya accedido a esa página de forma autónoma no necesita dicho servicio ya que disfruta de la voz ofrecida por su lector de pantallas.

Pero en el caso de Web anywhere e Inclusite su función va más allá ya que intentan sustituir al producto de apoyo habitual del usuario ya que, en muchos casos, estos servicios son incompatibles con algunos lectores de pantalla o sistemas de reconocimiento del habla dejando al usuario con discapacidad en un limbo de indefensión en el momento de pasar al uso de su producto de apoyo al de estos servicios ya que, aunque estos servicios satisfagan las necesidades de algunos usuarios no contemplan una serie de problemas básicos:

  • Si el usuario desactiva su producto de apoyo para acceder al servicio de WebAnywhere o Inclusite aparece el problema de que el usuario está utilizando un equipo informático sin adaptación y necesita abrir un navegador web y acceder a la página de WebAnywhere o Inclusite. Estas operaciones pueden ser realizadas de forma autónoma por aquellos usuarios que conozcan y hayan personalizado su sistema, como puede suceder en el caso de personas ciegas. Pero es totalmente imposible para aquellos usuarios incapaces de acceder al teclado y al ratón. Es como si a una persona en silla de ruedas se le proporciona una rampa de acceso a un edificio pero, a cambio, se la obliga a acceder al edificio avandonando por unos instantes su silla de ruedas para sentarse en otra nueva y específica para recorrer dicho edificio. Una persona con movilidad en sus brazos puede intentar realizar la operación pero otras personas con menor movilidad serán incapaces de hacerlo de forma autónoma.
  • Estos servicios, como es el caso de Inclusite, suelen dar acceso sólo a un número muy concreto de sitios web y funciones de dichos sitios. Esto provoca que los usuarios de estos servicios no puedan salir de las páginas web compatibles creando un nuevo concepto de gueto digital. Ahora los discapacitados no se quedan en el patio trasero de algunos edificios sino que se les invita a quedarse en edificios diseñados específicamente para ellos.
  • Estos servicios, como sucede en WebAnywhere, no dan acceso completo a las funciones de un sitio web sino que se limitan a ofrecer algunos de ellos que si resultan compatibles con el modelo de uso definido por ellos. Es como si al usuario se le ofreciese una mesa llena de multitud de alimentos pero se le atasen las manos con cuerdas de una determinada medida para que sólo tuviese acceso a algunos de dichos platos.
  • Estos servicios se diseñan para satisfacer, como es el caso de Inclusite, las necesidades de unos perfiles de discapacidad concretos provocando la aparición de barreras de accesibilidad para otros perfiles. Por ejemplo, Inclusite da sólo soporte a personas ciegas que utilicen síntesis de voz pero olvida a aquellas que utilicen dispositivos de lectura braille dejando fuera a personas sordociegas.
  • Estos servicios utilizan tecnologías que no están disponibles para todas las plataformas y usuarios. Por ejemplo, Inclusite actualmente utiliza tecnología Flash por lo que el usuario debe instalar dicho soporte. Si el usuario utiliza un smartphone o un tablet esta operación es imposible pero si utiliza OSX, Linux o Windows se puede encontrar con un instalador poco o nada accesible.

Estos servicios proporcionan un método de acceso más que suficiente para algunas personas ya que satisfacen sus necesidades por completo pero no solucionan las necesidades de todos los usuarios.

Todos estos servicios, actualmente, deben aceptarse como una alternativa opcional para algunas personas con discapacidad. En ningún caso deben presentarse como soluciones completas y reales para conseguir una web accesible.

Un sitio web accesible

Una web accesible es aquella que presenta sus contenidos y funciones utilizando los estándares y siguiendo las pautas de accesibilidad de forma apropiada proporcionando alternativas accesibles para aquellos contenidos y funciones que presenten barreras de acceso para algunos perfiles de discapacidad. Pueden incorporar alguno de los servicios anteriores como valor añadido pero nunca y bajo ningún concepto deben utilizarse como garantía de que el sitio web es accesible tan sólo por incorporar dichos servicios.

Una accesibilidad a la web mal entendida puede crear muchas más barreras de acceso. Debemos apostar por el diseño para todos en lugar del diseño para algunos, lgunos que puedan ver, algunos que puedan usar el teclado, algunos que puedan usar una tecnología o algunos que tengan una determinada discapacidad.

Un sitio web accesible debe ser aquel que presente sus contenidos de forma comprensible proporcionando mecanismos para acceder al significado de dichos contenidos a través del canal más apropiado para cada persona, textos para ciegos, imágenes para sordos, pictogramas y aclaraciones dinámicas para personas mayores y personas con discapacidad cognitiva, uso de teclado o ratón a voluntad del usuario y respeto de los estándares tecnológicos. Pero también debe ofrecer una estructura de navegación que permita una experiencia de usuario satisfactoria.

Esto se puede conseguir incorporando el concepto de accesibilidad al principio del proyecto. No debemos conformarnos con parches, sean estos versiones alternativas, feas y limitadas de un sitio oficial o servicios específicos para acceder a sitios concretos y que son incompatibles con otras soluciones de la accesibilidad.

Las personas con o sin discapacidad no queremos estar en guetos digitales o depender de otras personas para superar barreras de accesibilidad. Internet debe ser de todos, por todos y para todos.